Las bicicletas eléctricas han cambiado la forma de moverse por la ciudad: llegas sin sudar, subes cuestas sin esfuerzo y aparcas gratis en la puerta. Con precios desde unos 900 €, una e-bike puede sustituir al coche en la mayoría de los trayectos diarios y amortizarse en un par de años. Pero no todas son iguales: esto es lo que debes saber antes de comprar.
Define para qué la vas a usar
Hay tres grandes tipos: urbanas (cómodas, con guardabarros y portaequipajes), de montaña (robustas, con suspensión) y plegables (ideales si la subes al tren o la guardas en un piso pequeño). Compra pensando en el 90 % de tus trayectos, no en la excursión de una vez al año. Si tu uso es ir al trabajo por ciudad, una urbana sencilla te dará menos problemas y costará menos.
Motor y batería: lo que de verdad importa
El motor central (en el pedalier) ofrece mejor equilibrio y sube cuestas con más soltura; el de buje (en la rueda) es más barato y suficiente para ciudad llana. En cuanto a la batería, fíjate en los vatios-hora (Wh): 400 Wh dan unos 60-80 km reales, 625 Wh superan los 100 km. Calcula tu autonomía con un margen del 30 %: el viento, las cuestas y el frío reducen el alcance anunciado.
Prueba antes de comprar
Una e-bike es una inversión: pruébala en una tienda antes de decidir. Comprueba la talla del cuadro (una bici incómoda acabará en el trastero), el peso (las hay de 18 a 28 kg) y que los frenos sean de disco. Pregunta por la garantía de la batería, que suele ser de 2 años, y por el servicio técnico: una marca con taller cercano vale más que una oferta online sin soporte.
Normativa y mantenimiento básico
En la UE, las e-bikes de asistencia al pedaleo hasta 25 km/h no necesitan matrícula ni seguro obligatorio, pero respeta los carriles bici y usa casco. Mantén la batería cargada entre el 20 % y el 80 % y no la dejes meses descargada. Un candado en U de calidad (40-70 €) es imprescindible: las e-bikes son un objetivo goloso para los ladrones.