Tu primera acampada no requiere equipo caro ni habilidades de supervivencia: necesita un buen campamento, una tienda seca y un plan para comer y dormir. Mantén la primera salida sencilla y cerca de casa; la aventura puede esperar a la segunda. Una primera salida bien hecha se convierte en un pasatiempo para toda la vida.

Elige primero un campamento fácil

Busca un camping equipado a menos de una hora en coche: baños, agua potable y parcela plana incluidos. Lee reseñas recientes sobre ruido y afluencia. Un camping aburrido y cómodo vale más que uno espectacular que arruine tu primera noche.

Pide prestado antes de comprar

Tiendas, sacos de dormir y hornillos son caros, y aún no sabes qué prefieres. Pídelos prestados o alquílalos para la primera salida. Compra equipo después de saber lo que de verdad te gusta, no antes. La única excepción: una buena esterilla aislante, porque el sueño hace o deshace el viaje.

Practica montar la tienda en casa

Monta la tienda en el jardín o el salón antes de salir. Aprende las varillas, el doble techo y los vientos con luz y calma. Cada minuto de práctica en casa ahorra diez de frustración en la oscuridad.

Planea comida sencilla e infalible

Quédate con platos que cocines casi con una mano: cenas en papel de aluminio, pasta, burritos de desayuno y muchos snacks. Lleva más agua y comida de la que crees necesitar. Los campistas hambrientos toman malas decisiones: haz la mochila como si fueras a morirte de hambre, porque así será.

Respeta las normas del campamento

Guarda la comida lejos de la tienda, sigue las normas del fuego al pie de la letra y deja la parcela más limpia de lo que la encontraste. Las horas de silencio son reales. Los buenos campistas son invisibles: la mejor reseña es que nadie recuerde que estuviste.